¿Deben los sindicatos firmar un nuevo pacto social?
Sobre las Propuestas sindicales para un acuerdo por el empleo y la protección social presentadas por UGT y CCOO
Las confederaciones sindicales de UGT y CCOO han hecho público un documento de propuestas que abarca diversos ámbitos de actuación (protección social, servicios de empleo, modelo productivo, sistema educativo...) con el objetivo de relanzar el llamado “diálogo social”.
En su introducción, el documento explica que “el diálogo social hoy está languideciendo y por ello las confederaciones sindicales de CCOO y UGT proponemos un acuerdo de carácter estatal a favor del empleo y la protección social, para el impulso de la economía y el cambio de modelo productivo”. Recordemos que el dialogo social se ha paralizado por la actitud de la Patronal, que ha pretendido llevar al mismo su “programa máximo” (abaratar el despido, reducir impuestos y cotizaciones sociales, destruir la negociación colectiva...).
Ahora bien, cuando varios de los miembros del gobierno del Partido Socialista han hecho pública su opción por abaratar el despido y reducir los salarios reales, como el secretario de Estado de Economía,
El capitalismo vive una profunda crisis. Las decisiones que han tomado los gobiernos, el G-20,
¿No habría que hacer un profundo balance de lo sucedido en el diálogo social hasta ahora? En los últimos años los sindicatos han hecho concesiones importantes en las mesas de ese diálogo social, generalmente con la justificación de la creación de empleo. Abaratamiento del despido, proliferación de contratos temporales de diverso tipo, bonificaciones millonarias a los empresarios a cargo de la caja de
El gobierno Zapatero tiene una responsabilidad con sus votantes, su base social, que son los trabajadores. Tiene el deber de legislar en favor de la inmensa mayoría. ¿No es eso lo que debíamos exigir los sindicatos?
No creo que pueda hacerse un balance positivo del diálogo social, ni menos aún insistir una y otra vez en atraer a él a una Patronal que viene a regañadientes, con bien poco interés, que defiende la política “cojonuda” de Esperanza Aguirre, y que ya ha formulado una y otra vez propuestas durísimas contra los trabajadores.
Empleo y cobertura de desempleo
El documento de UGT y CCOO propone diversas medidas para aumentar la cobertura de la protección por desempleo, tanto la prestación como el subsidio y la renta activa de inserción. Nada habría que objetar a esta línea de propuestas, aunque se plantean dos problemas. De un lado la viabilidad de un sistema de protección con 4 ó incluso 5 millones de parados, con desempleados de larga duración que difícilmente pueden sobrevivir con 450 euros al mes, y menos aún si esos ingresos se limitan en el tiempo.
En segundo lugar, el documento hace diversas propuestas con respecto a los servicios públicos de empleo. Entre ellas “conseguir una mayor integración de las políticas activas de empleo y reorientar la actuación de los Servicios Públicos de Empleo” o “plantear un Programa de Empleo y Formación para dar trabajo temporal, como medio de transferir recursos a las personas que han agotado o no han alcanzado a los subsidios contributivos o rentas de inserción, a la vez que se realiza un trabajo productivo y se da formación a los trabajadores (...) fomentar las iniciativas de economía social y de autoempleo...”
La posición de nuestros sindicatos debía partir del derecho a la protección indefinida por desempleo, de ayudar a la búsqueda de empleo, pero la alternativa no puede ser una clase trabajadora que malviva de los subsidios.
No basta con cobertura del desempleo. Hay que defender los empleos que hay y crear empleo
¿Pueden limitarse las propuestas de los sindicatos a proteger a quienes pierden el empleo y formarlos para que consigan otro? ¿No debiera estar en primera línea la defensa de los empleos que ya existen, de la economía productiva, de la industria, de la construcción naval, el textil, la minería...?
En una situación mucho menos difícil que la del estado español, Epifani, secretario general de la CGIL, la principal confederación sindical italiana, ante una manifestación de dos millones y medio de trabajadores convocada por su sindicato el 4 de abril en Roma, exigía al gobierno “plantear un bloqueo efectivo de los despidos” ¿No deberían los sindicatos españoles plantear lo mismo? Si no se corta de raíz la oleada de despidos, ¿qué arcas públicas pueden garantizar un subsidio para 5 millones de parados?
¿No deberían UGT y CCOO, las grandes confederaciones que representan a los trabajadores, exigir el gobierno que tome medidas en defensa de la economía productiva, que ponga fin a la oleada de despidos, que tome medidas legales para “plantear un bloqueo efectivo de los despidos”, que el gobierno y las Comunidades Autónomas dejen de autorizar un ERE tras otro?
En lugar de ello, las propuestas de UGT y CCOO tan sólo plantean algunas medidas en el sentido de “mejorar la legislación de los expedientes de regulación de empleo”, con medidas como que “los planes sociales deben de tener un contenido exigible por la autoridad laboral”
También proponen algunas medidas que supondrían creación de empleo, reactivación económica. Pero las propuestas están lastradas por un grave problema. Difícilmente puede ponerse en marcha el ambicioso plan de obras públicas en infraestructuras, viviendas y equipamientos públicos que sería necesario si la caja del estado se ha vaciado para entregar miles de millones de euros a los banqueros, y sin una banca pública (habiéndose privatizado toda la que existía). ¿No deberían proponer los sindicatos que se devolvieran los miles de millones enterrados en el pozo sin fondo de la banca y exigir la creación de una gran banca pública que garantizara el crédito que necesitan las familias y la economía productiva, incautándose los bancos que sea necesario?
El sistema financiero
El documento no critica ni cuestiona en ningún momento las ayudas millonarias a los bancos (por el contrario, dice que “el Gobierno ha arbitrado una serie de medidas que, aun en la buena dirección, no han conseguido poner freno al intenso proceso de destrucción de empleo”). Lo que limita en gran medida las propuestas de actuación. Tan sólo se plantea “condicionar las ayudas públicas al sector a que las entidades hagan el máximo esfuerzo en reforzar sus reservas”.
Además, se detiene ante el umbral de la propiedad de los accionistas de
El mito del nuevo modelo productivo
La propuesta de un nuevo modelo productivo es uno de los ejes del documento. En la introducción del documento se habla de que “el modelo de crecimiento español se ha caracterizado por el fuerte tirón de la construcción de vivienda residencial (...) y del sector servicios, con las conocidas consecuencias de: desorbitado encarecimiento del precio de la vivienda (...) gran crecimiento del empleo de baja cualificación, escasa estabilidad, insuficiente protección y bajos salarios; y altísimos beneficios empresariales que no se han reinvertido en investigación, innovación y formación de los trabajadores y trabajadoras”
Para cambiar el modelo, el documento de UGT y CCOO propone “ordenar y priorizar las inversiones públicas en I+D+i en toda la actividad productiva (...) la necesidad de una acción decidida de los interlocutores sociales, para asegurar que la innovación sea una herramienta de progreso social compartida por todos”.
Durante años se nos ha propuesto un “cambio de modelo”: es
Ahora, la salida es también el “cambio de modelo”? ¿Y qué nuevo modelo? ¿Puede pensarse que todos los trabajadores de la industria española van a ser investigadores?¿Garantizan la investigación y la innovación los puestos de trabajo y la actividad industrial? En el sector textil, por ejemplo, la experiencia dice que se mantienen unos pocos puestos de trabajo en el departamento de diseño y en la dirección operativa del grupo, y que se pierden miles de puestos de trabajo en la producción, que se deslocaliza a Marruecos, Turquía o China. Lo único que garantiza la I+D+i son los beneficios de Amancio Ortega, propietario de Inditex. En el automóvil se diseña en Hofsburgo y se fabrica en Praga, Brno, Tánger o Szichuan. En otros sectores productivos puede pasar lo mismo. Hoy, China o la India pueden fabricar cualquier cosa, se diseñe donde sea.
¿La enseñanza pública al servicio de las empresas?
Pero además, el nuevo modelo productivo tiene otras implicaciones. Por ejemplo, supone reformar el sistema educativo para ponerlo al servicio de las empresas . Así, las propuestas de UGT y CCOO incluyen una “Ley de Ciencia avanzada”, y también “mejorar el sistema educativo y vincularlo más y mejor al sistema productivo”
¿No choca eso con la movilización de miles de estudiantes contra el Plan Bolonia, que supone precisamente la devaluación de los títulos y la subordinación de la Universidad a las necesidades de las empresas?
Los sindicatos deben exigir al gobierno que actúe en defensa de los trabajadores
En mi opinión, no se trata de volver al diálogo social, como pretende la propuesta de Acuerdo por el empleo y la protección social. Los sindicatos deben exigir al gobierno un pacto con su base social, que incluya medidas como la prohibición de los despidos, la defensa de los puestos de trabajo de la industria, la nacionalización de la banca y un amplio plan de obras públicas. Esas son las medidas que necesitan los trabajadores, las que deben exigir los sindicatos, si es preciso mediante la movilización unida.
Luis González. Miembro del Consejo Confederal de CC.OO.