jueves, 11 de febrero de 2010

Mi intervención en el Consejo Confederal de CC.OO.

El Programa de Estabilidad que el gobierno ha remitido a Bruselas responde a las presiones y exigencias de los mercados financieros, que amenazan con medidas contra la deuda pública, como han hecho en Grecia.

Lo que pretenden es recuperar como sea los miles de millones que se evaporaron en la burbuja de la especulación. Junto con los miles de millones enterrados en el pozo sin fondo de las ayudas a los banqueros.

Hay dinero para la economía productiva y para el empleo. No está en la Caja de la Seguridad Social, sino en los bolsillos de los banqueros, los especuladores, los que no pagan impuestos o pagan al 1%.

El plan que se somete a Bruselas, no se basa en las necesidades de la recuperación económica y el empleo, ni en la situación de la seguridad social, ni en las previsiones económicas y demográficas ¿quién puede prever el crecimiento de la población o de la productividad dentro de 50 años? Se basa en el respeto de los criterios de déficit público de Bruselas. Supone que ahora todos tenemos que pagar, con nuestros salarios, con el salario diferido, con las pensiones, con recortes en el sector público, los servicios públicos.

El plan de estabilidad supone, además, incumplir el acuerdo de Función Pública. Recortar 50.000 millones el gasto público, recortar un 4% la masa salarial de los empleados públicos, imponer una tasa de reposición de sólo un 10% de las vacantes en la función pública es incompatible con ese acuerdo. Y además, la reducción de inversiones públicas y de personal en los servicios públicos supone abrir un escenario de deterioro y de privatización de los servicios públicos.

Los sindicatos no podemos aceptar. No podemos aceptar ningún recorte de pensiones (por tanto, no podemos aceptar ningún aumento en el periodo de cómputo). Ni recortes en la pensión de viudadeda, ni en la deorfandad, ni en la aportación de las Mutuas a la Caja de la Seguridad Social. No podemos aceptar ningún retraso en la jubilación. No podemos esperar a ver qué dice el Pacto de Toledo (que hasta ahora sólo ha servido para recortar las pensiones). Jubilarse a los 67 años no puede aceptarse ni porque lo diga el Pacto de Toledo ni el Papa de Roma. No podemos aceptar ningún recorte del sector público, de los empleados públicos, de los servicios públicos. Con 4000 despidos diarios no podemos aceptar ninguna generalización del despido más barato.

El plan del gobierno no es negociable. Debemos exigir su retirada. Como han hecho los sindicatos griegos con el plan de estabilidad del gobierno Papandreu.

Los sindicatos tenemos una gran responsabilidad. Miles de afiliados y trabajadores están indignados con las propuestas del gobierno, nos piden que actuemos.

Tenemos que convocar, de acuerdo con UGT, una campaña de movilización sostenida para que el gobierno retire las propuestas del plan de estabilidad. Preparando una Huelga General si el plan no es retirado. Los sindicatos de Grecia han convocado huelga general contra el plan de ajuste de su gobierno. Ese es el camino.

Respecto del Acuerdo de Negociación Colectiva, creo que es un error. Asumir moderación salarial con una claúsula de revisión a los tres años y cláusulas de inaplicación generalizadas va a llevar a que las empresas pidan la inaplicación en masa y los trabajadores pierdan poder adquisitivo.

La resolución propuesta exige, en mi opinión, tres cambios: hay que exigir la retirada del plan de estabilidad del Gobierno, haya que plantear que no aceptamo sningún recorte de pensiones, hay que mantener la movilización unida hasdta la convocatoria de una huelga general si el gobierno no da marcha atrás.

Por qué voté no al acuerdo de Negociación Colectiva

Mi voto en el Consejo Confederal fue el único en contra de la propuesta de resolución presentada al Consejo Confederal.

Me costó trabajo votar NO en solitario, pero estoy convencido de que hice lo que debía en conciencia.

Creo que había que votar NO al AINC y NO a la propuesta sobre el pensionazo y el plan de austeridad del gobierno. Y que merecía la pena que las propuestas no se aprobaran por unanimidad.

Yo no creo que la línea del sindicato deba ser la de Pacto de Estado por la economía, el empleo y la cohesión social. Creo que vivimos en una sociedad dividida en clases sociales, en la que una de esas clases sociales, propietaria de los medios de producción, vive de la plusvalía que arranca a los trabajadores. No existen intereses comunes, un “bien común”, sino intereses antagónicos. Los sindicatos fueron creados para defender los intereses específicos de los asalariados, contrapuestos a los del capital.

Respecto del Acuerdo Interconfederal de Negociación Colectiva: el sector crítico ha votado siempre en contra de los AINC. En la reunión previa al Consejo Confederal se dio libertad de voto.

Yo creo que este AINC es peor que los que hemos rechazado en los años anteriores, por varios motivos:

1. En los AINC anteriores se firmaba subidas de la inflación prevista más los aumentos de productividad. Ahora se firma por debajo de la inflación prevista y sin repercutir los aumentos de productividad

2. En los AINC anteriores se firmaba cláusula de revisión a IPC real anual. Ahora puede ser anual o al tercer año de vigencia de los convenios

Por otra parte, hay que recordar las propuestas de UGT y CCOO en la negociación del AINC, que eran: subidas del 1 al 2%, subidas mayores en los salarios más bajos, reinversión de los beneficios. Y de eso, nada. Sólo subidas “de hasta el 1%”

La cláusula de descuelgue (de “inaplicación salarial”), ocupa un lugar destacado en el acuerdo. Es un paso hacia la anulación, en la práctica, de la negociación colectiva. A mi juicio, moderación salarial durante tres años y al final del periodo una cláusula de revisión por los tres años supone un riesgo elevadísimo de que las empresas pidan masivamente la inaplicación salarial.

Finalmente, el acuerdo supone iniciar negociaciones para la reforma de la negociación colectiva. Todo parece indicar que se abre la vía hacia la negociación empresa por empresa, la “flexibilidad interna”es decir, el cuestionamiento de los convenios sectoriales y la adaptación a las necesidades de cada empresa.

Algunos pueden justificar que ahora las cosas son distintas que en otros ANC, por la gravedad de la crisis. Pero aceptar que ante la crisis la salida es aceptar recortes de salarios ¿no supone la aceptación de que son los salarios los culpables y que por lo tanto lo que decíamos de que la crisis no la deben pagar los trabajadores es mentira?

Respecto del plan de austeridad del gobierno: El plan es un ataque a en toda la línea a los trabajadores y los servicios públicos. Incluye medidas contra las pensiones (jubilación a los 67, aumento del periodo de carencia par tener derecho a pensión, aumento del periodo de cómputo de las pensiones), con el objetivo de recortar un 2% del PIB el gasto de pensiones. Son 20.000 millones robados a los pensionistas. También incluye recortes en la masa salarial de los empleados públicos (un 4% de la masa salarial), recortes de personal en los servicios públicos (10% de tasa de reposición) y recortes en la inversión pública. Menso empleados públicos, menos inversión en servicios públicos supone, además de incumplir el acuerdo de Función Pública (como muchos nos temíamos ya cuando se firmó) abrir la vía a una oleada de privatizaciones de servicios públicos.

No basta con “Rechazar la actual configuración del plan de austeridad recientemente aprobado por el Gobierno” como dice la resolución del Consejo Confederal ¿es que aceptaríamos otro plan de austeridad? La propuesta debía ser exigir al gobierno que retire el plan de austeridad. Como dije en mi intervención, hay dinero para cubrir el déficit público y para crear empleo. No está en la Caja de la Seguridad Social, sino en los bolsillos de los banqueros, los especuladores, los que no pagan impuestos o pagan al 1%.

Y ¿Cómo podemos exigir “el cumplimiento de los acuerdos alcanzados en materia de empleo y salarios en la Función Pública”, cuando el plan de austeridad supone recortar en 1’9 puntos del PIB (o sea, 19.000 millones) la remuneración de los asalariados del sector público y reducir más de un 6% las plantillas?

El gobierno ha presentado su Plan de Austeridad ante la Unión Europea, para contentar a los “mercados financieros” (o sea, a los especuladores), y lo hace para cumplir con los objetivos de estabilidad financiera y déficit que impone la Unión Europea. A eso se le llama gobernar para Bruselas (y para las multinacionales que están detrás de Bruselas), y contra los trabajadores.

En cuanto a las movilizaciones convocadas: Yo estoy a favor de la movilización unitaria hasta la retirada total de pensionazo, de todos y cada uno de los recortes incluidos en el mismo, del plan de austeridad.

El gobierno acaba de ir a la City de Londres, Vaticano del capital financiero, a dar garantías de que va a ir hasta el fin en sus propuestas de austeridad. Allí, el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa aseguró que si hacían falta más recortes, los harían. Al día siguiente se ha reunido en París con “una treintena de responsables de fondos de inversión, bancos y expertos en negociación de deuda”, y les ha dicho que “Hay partes del sector público que claramente hay de recortar: la masa salarial, los gastos operativos, la reestructuración de las entidades, el gasto de infraestructuras”. Campa, añadió que el Gobierno tiene previsto “reformar” algunas entidades públicas.

Ante la determinación del gobierno, ante la presión de los mercados financieros y de la Unión Europea, la cosa no está fácil. Hace falta mucha firmaza por parte de las organizaciones de los trabajadores. Creo que el Consejo Confederal debía haber resuelto ir hasta el fin, anunciar la convocatoria de una huelga general si el gobierno no retira sus propuestas.

Una última consideración. Los que asistimos al Consejo Confederal pudimos escuchar las dos últimas intervenciones en el turno de palabras, dos compañeros de la Mesa del Consejo Confederal: Oímos a Paloma López (secretaria confederal de Empleo y Migraciones) decir que hay que negociar sobre reforma laboral sin líneas rojas, y que habrá que hablar de extender el contrato de fomento de empleo con indemnización de 33 días. También oímos a Carlos Bravo (responsable confederal de Seguridad Social) cuando dijo que preparamos un proceso de movilización para fortalecer nuestra posición de cara a firmar un futuro nuevo acuerdo de pensiones, y que nuestro mensaje se centra en dos cosas: retraso de la edad de jubilación y aumento del periodo de carencia, en tanto que las demás propuestas del gobierno son tan ambiguas que dan espacio para negociar. Toxo en su intervención de cierre apoyó explícitamente las intervenciones de ambos ¿se trata, entonces, de negociar “buenos” recortes de derechos? Yo creo que no, que se trata de defender los derechos arrancados por los trabajadores en la lucha de clases

Por eso voté no. Creo que tenía que dejar claro mi desacuerdo.

Ahora, hay que preparar las movilizaciones decididas contra el pensionazo. Yo voy a trabajar para que sean un éxito, pero seguiré peleando para que mi sindicato vaya más allá. La línea no debe ser una movilización autolimitada para negociar recortes. Al día siguiente al Consejo Confederal los sindicatos de Grecia convocaban huelga general en el sector público, y para el 25 de febrero, huelga general. Creo que trabajar para que vayamos en esa orientación es mi deber como militante obrero