jueves, 4 de junio de 2009

¿Deben los sindicatos firmar un nuevo pacto social?

Sobre las  Propuestas sindicales para un acuerdo por el empleo y la protección social presentadas por UGT y CCOO

Las confederaciones sindicales de UGT y CCOO han hecho público un documento de propuestas que abarca diversos ámbitos de actuación (protección social, servicios de empleo, modelo productivo, sistema educativo...) con el objetivo de relanzar el llamado “diálogo social”.

En su introducción, el documento explica que “el diálogo social hoy está languideciendo y por ello las confederaciones sindicales de CCOO y UGT proponemos un acuerdo de carácter estatal a favor del empleo y la protección social, para el impulso de la economía y el cambio de modelo productivo”. Recordemos que el dialogo social se ha paralizado por la actitud de la Patronal, que ha pretendido llevar al mismo su “programa máximo” (abaratar el despido, reducir impuestos y cotizaciones sociales, destruir la negociación colectiva...).

Ahora bien, cuando varios de los miembros del gobierno del Partido Socialista han hecho pública su opción por abaratar el despido y reducir los salarios reales, como el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, y el de Hacienda y Presupuestos, Carlos Ocaña, a la vez que el presidente de la Generalitat, José Montilla, defendía la vinculación del salario del trabajador a su productividad, el “abaratamiento del empleo”, y una reforma de la negociación colectiva, que considera demasiado “rígida”, para que los convenios colectivos sectoriales no sean de cumplimiento obligatorio, y cada empresa pueda llegar a acuerdos “singulares” con sus trabajadores, en tanto que la Patronal exige recortes muy importantes. ¿Qué puede esperarse del dialogo social, sino nuevos recortes de derechos y conquistas sociales?

El capitalismo vive una profunda crisis. Las decisiones que han tomado los gobiernos, el G-20, la Unión Europea, se han centrado en el salvamento de los banqueros, de los propios causantes de la crisis. La entrega de miles de millones de fondos públicos a los banqueros lastra los presupuestos públicos y condiciona toda la política. ¿Puede plantearse desde el punto de vista de los trabajadores, y sin cuestionar esas ayudas, como hace el documento de UGT y CCOO  “actuar sin tardanza, implicando activamente al conjunto de la sociedad  empezando por sus principales actores, el Gobierno, los agentes económicos y las organizaciones sindicales”? ¿No habría que recordar que la sociedad capitalista esta compuesta por clases con intereses contradictorios, y que los sindicatos existen y fueron construidos para defender los intereses particulares de los trabajadores?  Se quiere imponer la idea que la funcion de los sindicatos es colaborar con el gobierno de turno y los empresarios para hacer funcionar la economia, pero lo cierto es que su obligación es defender a los trabajadores, y que, hoy más que nunca, es imposible salvar a los banqueros y a los trabajadores. O ellos o nosotros.

¿No habría que hacer un profundo balance de lo sucedido en el diálogo social hasta ahora? En los últimos años los sindicatos han hecho concesiones importantes en las mesas de ese diálogo social, generalmente con la justificación de la creación de empleo. Abaratamiento del despido, proliferación de contratos temporales de diverso tipo, bonificaciones millonarias a los empresarios a cargo de la caja de la Seguridad Social... Ahora con la crisis los empleos “creados” se han volatilizado, mientras que los recortes de derechos y conquistas sociales se mantienen.

El gobierno Zapatero tiene una responsabilidad con sus votantes, su base social, que son los trabajadores. Tiene el deber de legislar en favor de la inmensa mayoría. ¿No es eso lo que debíamos exigir los sindicatos?

No creo que pueda hacerse un balance positivo del  diálogo social, ni menos aún insistir una y otra vez en atraer a él a una Patronal que viene a regañadientes, con bien poco interés, que defiende la política “cojonuda” de Esperanza Aguirre, y que ya ha formulado una y otra vez propuestas durísimas contra los trabajadores.

Empleo y cobertura de desempleo

El documento de UGT y CCOO propone diversas medidas para aumentar la cobertura de la protección por desempleo, tanto la prestación como el subsidio y la renta activa de inserción. Nada habría que objetar a esta línea de propuestas, aunque se plantean dos problemas. De un lado la viabilidad de un sistema de protección con 4 ó incluso 5 millones de parados, con desempleados de larga duración que difícilmente pueden sobrevivir con 450 euros al mes, y menos aún si esos ingresos se limitan en el tiempo.

En segundo lugar, el documento hace diversas propuestas con respecto a los servicios públicos de empleo. Entre ellas “conseguir una mayor integración de las políticas activas de empleo y reorientar la actuación de los Servicios Públicos de Empleo” o “plantear un Programa de Empleo y Formación para dar trabajo temporal, como medio de transferir recursos a las personas que han agotado o no han alcanzado a los subsidios contributivos o rentas de inserción, a la vez que se realiza un trabajo productivo y se da formación a los trabajadores (...) fomentar las iniciativas de economía social y de autoempleo...”

La posición de nuestros sindicatos debía partir del derecho a la protección indefinida por desempleo, de ayudar a la búsqueda de empleo, pero la alternativa no puede ser una clase trabajadora que malviva de los subsidios.

No basta con cobertura del desempleo. Hay que defender los empleos que hay y crear empleo

¿Pueden limitarse las propuestas de los sindicatos a proteger a quienes pierden el empleo y formarlos para que consigan otro? ¿No debiera estar en primera línea la defensa de los empleos que ya existen, de la economía productiva, de la industria, de la construcción naval, el textil, la minería...?

En una situación mucho menos difícil que la del estado español, Epifani, secretario general de la CGIL, la principal confederación sindical italiana, ante una manifestación de dos millones y medio de trabajadores convocada por su sindicato el 4 de abril en Roma, exigía al gobierno plantear un bloqueo efectivo de los despidos” ¿No deberían los sindicatos españoles plantear lo mismo? Si no se corta de raíz la oleada de despidos, ¿qué arcas públicas pueden garantizar un subsidio para 5 millones de parados?

¿No deberían UGT y CCOO, las grandes confederaciones que representan a los trabajadores, exigir el gobierno que tome medidas en defensa de la economía productiva, que ponga fin a la oleada de despidos, que tome medidas legales para plantear un bloqueo efectivo de los despidos”, que el gobierno y las Comunidades Autónomas dejen de autorizar un ERE tras otro?

En lugar de ello, las propuestas de UGT y CCOO tan sólo plantean algunas medidas en el sentido de “mejorar la legislación de los expedientes de regulación de empleo”, con medidas como que “los planes sociales deben de tener un contenido exigible por la autoridad laboral”

También proponen algunas medidas que supondrían creación de empleo, reactivación económica. Pero las propuestas están lastradas por un grave problema. Difícilmente puede ponerse en marcha el ambicioso plan de obras públicas en infraestructuras, viviendas y equipamientos públicos que sería necesario si la caja del estado se ha vaciado para entregar miles de millones de euros a los banqueros, y sin una banca pública (habiéndose privatizado toda la que existía). ¿No deberían proponer los sindicatos que se devolvieran los miles de millones enterrados en el  pozo sin fondo de la banca y exigir la creación de una gran banca pública que garantizara el crédito que necesitan las familias y la economía productiva, incautándose los bancos que sea necesario?

  El sistema financiero

El documento no critica ni cuestiona en ningún momento las ayudas millonarias a los bancos (por el contrario, dice que “el Gobierno ha arbitrado una serie de medidas que, aun en la buena dirección, no han conseguido poner freno al intenso proceso de destrucción de empleo”). Lo que limita en gran medida las propuestas de actuación. Tan sólo se plantea “condicionar las ayudas públicas al sector a que las entidades hagan el máximo esfuerzo en reforzar sus reservas”.

Además, se detiene ante el umbral de la propiedad de los accionistas de la banca. Así, por ejemplo, habla de que “el Estado ha de fijar objetivos concretos de recapitalización de entidades (...) Cuando estas medidas no sean suficientes, el Estado puede recapitalizar directamente entidades para garantizar su viabilidad.” ¿La salida que proponen las organizaciones de los trabajadores debe ser “capitalizar” los bancos con fondos públicos, y no nacionalizarlos para crear una banca pública?

El mito del nuevo modelo productivo

La propuesta de un nuevo modelo productivo es uno de los ejes del documento. En la introducción del documento se habla de que  “el modelo de crecimiento español se ha caracterizado por el fuerte tirón de la construcción de vivienda residencial (...) y del sector servicios, con las conocidas consecuencias de: desorbitado encarecimiento del precio de la vivienda (...) gran crecimiento del empleo de baja cualificación, escasa estabilidad, insuficiente protección y bajos salarios; y altísimos beneficios empresariales que no se han reinvertido en investigación, innovación y formación de los trabajadores y trabajadoras”

Para cambiar el modelo, el documento de UGT y CCOO propone “ordenar y priorizar las inversiones públicas en I+D+i en toda la actividad productiva (...) la necesidad de una acción decidida de los interlocutores sociales, para asegurar que la innovación sea una herramienta de progreso social compartida por todos”.

Durante años se nos ha propuesto un “cambio de modelo”: es la llamada Estrategia de Lisboa de la Unión Europea,  que iba a convertir Europa en la “economía más competitiva” del planeta; para ello había que flexibilizar al máximo la mano de obra, recortar los salarios y el sistema de pensiones; en suma, destruir empleos y derechos en nombre de la I+D+i. Ahora las economías más avanzadas sufren la crisis con más intensidad si cabe. La propia OCDE ha debido reconocer que es la protección social la que preserva de la crisis: “la economía francesa se enfrenta a una profunda recesión este año, menos impactante que en otros lugares. Hay un sistema de protección social en Francia que sirve de colchón y que hace que la economía siga funcionando”. Pero la UE ha insistido machaconamente estos años en que la protección social era un lastre para la economía. Solo la resistencia de los trabajadores ha impedido que los gobiernos sometidos a la UE fueran más lejos por este camino.

Ahora, la salida es también el “cambio de modelo”? ¿Y qué nuevo modelo? ¿Puede pensarse que todos los trabajadores de la industria española van a ser investigadores?¿Garantizan la investigación y la innovación los puestos de trabajo y la actividad industrial? En el sector textil, por ejemplo, la experiencia dice que se mantienen unos pocos puestos de trabajo en el departamento de diseño y en la dirección operativa del grupo, y que se pierden miles de puestos de trabajo en la producción, que se deslocaliza a Marruecos, Turquía o China. Lo único que garantiza la  I+D+i  son los beneficios de Amancio Ortega, propietario de Inditex. En el automóvil se diseña en Hofsburgo y se fabrica en Praga, Brno, Tánger o Szichuan. En otros sectores productivos puede pasar lo mismo. Hoy, China o la India pueden fabricar cualquier cosa, se diseñe donde sea.

¿La enseñanza pública al servicio de las empresas?

Pero además, el nuevo modelo productivo tiene otras implicaciones. Por ejemplo, supone reformar el sistema educativo para ponerlo al servicio de las empresas . Así, las propuestas de UGT y CCOO incluyen una “Ley de Ciencia avanzada”, y también “mejorar el sistema educativo y vincularlo más y mejor al sistema productivo”

¿No choca eso con la movilización de miles de estudiantes contra el Plan Bolonia, que supone precisamente la devaluación de los títulos y la subordinación de la Universidad a las necesidades de las empresas?

Los sindicatos deben exigir al gobierno que actúe en defensa de los trabajadores

En mi opinión, no se trata de volver al diálogo social, como pretende la propuesta de Acuerdo por el empleo y la protección social. Los sindicatos deben exigir al gobierno un pacto con su base social, que incluya medidas como la prohibición de los despidos, la defensa de los puestos de trabajo de la industria, la nacionalización de la banca y un amplio plan de obras públicas. Esas son las medidas que necesitan los trabajadores, las que deben exigir los sindicatos, si es preciso mediante la movilización unida.

 

Luis González. Miembro del Consejo Confederal de CC.OO. 

lunes, 11 de mayo de 2009

Por qué no estoy de acuerdo con el “Pacto de Legislatura por la Economía, el Empleo y la Cohesión Social” aprobado por el Consejo Confederal de CC.OO


 

Luis González

miembro del Consejo Confederal

 

La situación de la clase trabajadora es muy grave. Más de cuatro millones de parados, y la mayoría de expertos predicen que se superará la cifra de 5 millones, cientos de miles de despidos en la construcción, la industria, los servicios, casi un millón de parados no percibe subsidio alguno. Es una situación que exige que las organizaciones de los trabajadores y en primer lugar los sindicatos actúen. Y que el gobierno tome medidas.

La dirección de CC.OO. ha presentado una propuesta de  Pacto de Legislatura  por la Economía, el Empleo y la Cohesión Social que fue aprobada por amplia mayoría en el Consejo Confederal de CC.OO., y que será ahora negociada con la dirección de UGT.

Era hora de que CC.OO. tomara la iniciativa, pero ¿es la propuesta de pacto aprobada lo que necesitan los trabajadores? Mi opinión es que no.

La propuesta es una prolongación de la línea de “diálogo social” seguida en los últimos años. El propio texto de la propuesta de pacto así lo dice: “CCOO considera que la estrategia de diálogo social que se concibió en julio de 2008 debe reorientarse, a la luz de la evolución de los acontecimientos. Por tanto, es imprescindible dar un nuevo impulso a la concertación social”. El diálogo social está en suspenso actualmente sólo por la actitud maximalista de la Patronal, como reconoce el texto de la propuesta de Pacto: “los representantes de la patronal, han concebido esta crisis como una nueva oportunidad de recuperar sus tasas de beneficio por la vieja vía de imponer sus propuestas desreguladoras del mercado laboral y de debilitamiento del sistema de protección social (...) Esta actitud ha hecho fracasar el marco para la negociación colectiva que supone el ANC, aunque  CCOO no renuncia a que se pueda recuperar la negociación, pudiéndose abordar la estructura de la negociación colectiva, si se modifican las pretensiones empresariales”.  

Pero ¿es el diálogo social lo que hace falta? La experiencia de años de diálogo social nos demuestra que éste solo nos trae recortes de derechos. Durante años las direcciones de CCOO (y de UGT) han admitido esos recortes en nombre de la creación de empleo. Hoy, la crisis está destruyendo cientos de miles de empleos. El empleo desaparece, pero los recortes de derechos pactados en el diálogo social permanecen.

La propuesta de Pacto de Legislatura, además, no tiene en cuenta un hecho que a mi juicio es central en la situación actual: Zapatero fue elegido hace un año para gobernar en favor de la base social de su gobierno, que no es otra que la clase trabajadora que le ha dado mayoritariamente su voto. Lo que hace falta es un “pacto” de Zapatero y su gobierno con esa mayoría social. Hasta ahora, Zapatero no ha mantenido esa línea. Ha dedicado cientos de miles de millones a ayudar a los banqueros, y apenas unos pocos miles a planes de empleo. Si el gobierno no cambia su política, si no actúa en defensa de su base social y se apoya en ella, no va a durar una legislatura. Ni la situación social, con más de 4 millones de parados, ni la aritmética parlamentaria se lo permiten.

La propuesta de pacto aprobada por el Consejo Confederal incluye actuaciones en dos ejes. De un lado, “en primer lugar, hay que intervenir para hacer frente a la actual coyuntura de crisis: protegiendo más y mejor a quienes más la sufren, los parados, para evitar que caigan en riesgo de exclusión social; reactivando la economía para evitar que se siga destruyendo empleo y reformando nuestro sistema financiero”

Por otra parte, se proponen medidas de actuación “con visión estratégica para cambiar el patrón de crecimiento que ha seguido la economía española hasta la fecha y que es responsable, en gran medida, de la situación por la que atravesamos: debemos apostar por una base industrial sólida que invierta en I+D+i, por mejorar el  sistema educativo y vincularlo más  y mejor al sistema productivo, y por consolidar y ampliar nuestro sistema de protección social.”

Con respecto a la cobertura del subsidio de desempleo, el pacto propone incrementar los periodos de prestación, así como facilitar el acceso al subsidio por desempleo y aumentar la duración del mismo. Nadie que defienda a los trabajadores puede estar en contra, pero, con 4 ó 5 millones de parados, con una recesión que anuncian que va a durar al menos dos años más, con una lenta recuperación después ¿qué sucederá cuando se agoten las prestaciones “prorrogadas”? ¿No habría que exigir subsidio indefinido para todos los parados? Lo que nos lleva a la cuestión de cómo financiarlo sobre la que volveré más adelante.

La propuesta habla de reactivar la economía para que no se siga perdiendo empleo, pero a mi juicio no profundiza en esa dirección. Hace falta un ambicioso plan de obras públicas, que incluya las propuestas de obra pública y de construcción de centros educativos y residencias para dependientes que se hacen en la propuesta de pacto,  pero que ha de ser mucho más ambiciosa. Para lo que también hace falta financiación.

En cuanto a las propuestas sobre el sector financiero, a mi juicio es donde la propuesta de pacto es más discutible. Sin duda, incluye medidas positivas, como la defensa de la actual naturaleza jurídica de las Cajas de Ahorro frente a los intentos de privatización pura y dura, pero parte de una orientación a mi juicio absolutamente errónea: no cuestiona en ningún momento las  multimillonarias ayudas aprobadas por el gobierno para la banca. Y ¿qué financiación puede haber para políticas sociales, para el seguro de desempleo, para planes de obras públicas, si se vacían las arcas públicas, si se despilfarran miles de millones en el sumidero sin fondo de la banca? Lo que hace falta es exigir al gobierno que corrija esa orientación, que obligue a los bancos a devolver el dinero, que nacionalice los bancos para crear una poderosa banca pública que permita asumir los planes de inversiones y garantice el crédito a la actividad productiva y las familias.

Con los fondos de la banca, eliminando las exenciones de impuestos y cotizaciones a los empresarios, recuperando impuestos como el del patrimonio, creando un impuesto sobre las grandes fortunas, eliminando vías de fraude fiscal como las SICAV (donde los ricos pagan impuestos al 1% por sus beneficios, mientras los trabajadores pagan 20 ó 30 veces más en el IRPF)

Respecto de la política industrial y el empleo, tampoco creo que la orientación adoptada en la propuesta de pacto sea la que necesitan los trabajadores. La cuestión del desempleo es crucial. ¿Qué convivencia, qué futuro puede haber en un país con 5 millones de parados, muchos de ellos malviviendo con prestaciones de miseria (el subsidio o la renta de inserción andan por los 450 euros mensuales) o sin ningún ingreso? ¿Qué capacidad de negociación, qué fuerza, pueden tener los sindicatos con un ejército de desempleados dispuestos a vender su fuerza de trabajo a bajo precio, presionando a la baja en toda negociación?

Cuando hay una continua sangría ¿puede bastar con aplicar transfusiones? ¿no es necesario acabar con la hemorragia? ¿No habría que cortar en primer lugar la sangría de empleos, los cientos de EREs, los miles de despidos?. En una situación mucho menos dramática que la del estado español, Epifani, secretario general de la CGIL, la principal confederación sindical italiana, ante una manifestación de dos millones y medio de trabajadores convocada por su sindicato el 4 de abril en Roma, exigía al gobierno plantear un bloqueo efectivo de los despidos” ¿No deberían los sindicatos españoles plantear lo mismo? Si no se corta de raíz la oleada de despidos, ¿qué arcas públicas pueden garantizar un subsidio para 5 millones de parados?

En mi opinión, no se trata de volver al diálogo social, como pretende la propuesta de Pacto de Legislatura. Los sindicatos deben exigir al gobierno un pacto con su base social, que incluya medidas como la prohibición de los despidos, la nacionalización de la banca y un amplio plan de obras públicas. Esas son las medidas que necesitan los trabajadores, las que deben exigir los sindicatos.

 

 

domingo, 8 de marzo de 2009

Para qué este blog

Como responsable sindical de CC.OO. y miembro de su Consejo Confederal, máximo órgano de dirección de Comisiones Obreras entre congresos, quiero utilizar este blog para dar a conocer comentarios, iniciativas y convocatorias que defiendan el sindicalismo de clase, basado en la independencia recíproca de sindicatos y partidos, en la independencia respecto de los Estados y los organismos internacionales de los patronos.
Los sindicatos son organizaciones exclusivas de la clase trabajadora, para defender sus intereses económicos y sociales, contrapuestos a los de la clase capitalista. Desde su creación, no se limitan a la mera actividad en las empresas. Su objetivo último es la emancipación de la clase trabajadora.
Instituciones como la Unión Europea pretenden imponernos un nuevo corporativismo, basado en la "colaboración de los sindicatos en la gobernanza", a través del llamado diálogo social. La llamada Confederación Europea de Sindicatos es un instrumento de la Unión Europea para imponer a todas las organizaciones esa política.
En la difícil situación que vive la clase trabajadora con la crisis económica, hoy son más necesarios que nunca sindicatos fuertes, democráticos e independientes. Desde este blog intentaré ayudar a este objetivo.